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Residencia 28 febrero 2025 6 min

Residencia pasiva vs activa: ¿cuál elegir?

Dos tipos de residencia, dos perfiles diferentes.

Residencia pasiva frente a activa en Andorra: ¿cuál elegir?

Andorra ofrece dos grandes categorías de residencia a los extranjeros que desean instalarse en el Principado: la residencia pasiva (denominada «sin actividad lucrativa») y la residencia activa (denominada «con actividad lucrativa»). Esta elección fundamental determina sus derechos, sus obligaciones, su fiscalidad y su modo de vida en Andorra. Comprender las diferencias, ventajas y limitaciones de cada estatus es esencial para tomar la decisión correcta. Esta guía comparativa detallada le ayuda a verlo con claridad.

¿Qué es la residencia pasiva en Andorra?

La residencia pasiva andorrana se dirige a las personas que desean vivir en Andorra sin ejercer actividad profesional alguna. Está concebida para inversores, rentistas, jubilados con patrimonio y todas aquellas personas que dispongan de ingresos suficientes procedentes del extranjero (dividendos, alquileres, pensiones, rentas del capital).

Este tipo de residencia fue creado para atraer a perfiles de alto valor patrimonial (HNWI - High Net Worth Individuals) que deseen beneficiarse del excepcional marco de vida de Andorra y de su fiscalidad ventajosa sin necesidad de desarrollar una actividad económica en el Principado.

Condiciones de la residencia pasiva

Para obtener la residencia pasiva en Andorra, deben cumplirse simultáneamente varias condiciones.

La inversión mínima requerida es de 600 000 euros en activos andorranos. Esta inversión puede adoptar diversas formas: adquisición inmobiliaria en Andorra, inversión en empresas andorranas, depósito ante la Autoridad Financiera Andorrana (AFA), o una combinación de estas opciones. La forma más habitual es la adquisición de un bien inmueble, que permite combinar inversión y vivienda personal.

Además de esta inversión, el solicitante debe depositar una fianza no remunerada de 47 500 euros ante la AFA, incrementada en 9 500 euros por persona a cargo. Este depósito es reembolsable en caso de abandono de Andorra.

El solicitante debe asimismo justificar ingresos anuales suficientes, generalmente superiores al 300 % del salario mínimo andorrano (aproximadamente 40 000 euros al año), procedentes de fuentes extranjeras. También se exigen antecedentes penales limpios y un seguro de salud privado que cubra Andorra.

La presencia física mínima para la residencia pasiva es de 90 días al año en Andorra. Esta exigencia de presencia relativamente modesta permite una gran flexibilidad para las personas con un estilo de vida internacional.

¿Qué es la residencia activa en Andorra?

La residencia activa se dirige a las personas que desean ejercer una actividad profesional en Andorra, ya sea como asalariados, trabajadores autónomos o administradores de empresa. Es el estatus más habitual y el que ofrece la vinculación más completa al sistema andorrano.

Condiciones de la residencia activa

Las condiciones de acceso a la residencia activa son diferentes y, en ciertos aspectos, más accesibles desde el punto de vista financiero.

La inversión mínima requerida es notablemente inferior: se debe crear o adquirir una sociedad andorrana con un capital social mínimo de 3 000 euros (para una SL). En la práctica, para disponer de un fondo de maniobra suficiente y demostrar la viabilidad del proyecto, se recomienda una inversión inicial de 30 000 a 50 000 euros.

El solicitante debe depositar una fianza de 47 500 euros ante la AFA (idéntica a la residencia pasiva), más 9 500 euros por persona a cargo.

La residencia activa exige una presencia física en Andorra de al menos 183 días al año. Esta exigencia es más restrictiva que la de la residencia pasiva e implica hacer de Andorra el verdadero centro de vida. El residente activo debe ejercer efectivamente su actividad profesional desde Andorra.

Debe presentarse un plan de negocio viable ante las autoridades, que demuestre que la actividad prevista contribuirá a la economía andorrana. El solicitante debe además poseer como mínimo el 34 % del capital de la sociedad si es su administrador, y el director o administrador de la sociedad debe residir en Andorra.

La CASS: una diferencia fundamental entre los dos estatus

El sistema de seguridad social andorrano (CASS) constituye una de las diferencias más significativas entre los dos estatus de residencia.

Los residentes activos están automáticamente afiliados a la CASS como asalariados o trabajadores autónomos. Cotizan al sistema (el 22 % del salario bruto, repartido entre la parte patronal y la del trabajador) y, a cambio, se benefician de una cobertura sanitaria del 75 %, derechos de jubilación y prestaciones sociales. Los residentes activos y sus familias están plenamente integrados en el sistema de protección social andorrano.

Los residentes pasivos, por el contrario, no están afiliados automáticamente a la CASS. Deben contratar un seguro de salud privado que cubra Andorra. Tras las reformas recientes, los residentes pasivos tienen la posibilidad de cotizar voluntariamente a la CASS, lo que les permite acceder al sistema de salud público andorrano. Esta cotización voluntaria asciende a unos 500 euros mensuales, lo que resulta moderado en relación con el nivel de cobertura ofrecido.

Residencia fiscal frente a residencia administrativa

Es fundamental distinguir entre la residencia administrativa y la residencia fiscal, ya que ambas no coinciden necesariamente.

La residencia administrativa es el permiso de residencia expedido por el Gobierno andorrano (pasiva o activa). Le autoriza a vivir legalmente en Andorra.

La residencia fiscal determina en qué país es usted contribuyente sobre sus rentas mundiales. Para ser considerado residente fiscal andorrano, debe generalmente pasar más de 183 días al año en Andorra y tener allí su centro de intereses vitales (familia, patrimonio principal, actividad económica).

He aquí el punto delicado: un residente pasivo que solo pase 90 días en Andorra (el mínimo administrativo) podría no ser considerado residente fiscal andorrano, y seguir sujeto a tributación en su país de origen. Para beneficiarse plenamente de la fiscalidad andorrana, es generalmente necesario superar los 183 días de presencia, incluso con un estatus de residencia pasiva.

Esta sutileza es fundamental y debe anticiparse con la ayuda de asesores fiscales especializados. Aurea Gestoria Group acompaña a cada cliente en el análisis de su situación personal para determinar el estatus más adecuado y garantizar el cumplimiento fiscal.

¿A quién se dirige la residencia pasiva?

La residencia pasiva es ideal para varios perfiles. Los inversores y rentistas que viven de rentas del capital (dividendos, intereses, plusvalías) encuentran un marco fiscal óptimo. Los jubilados con pensiones holgadas aprecian la calidad de vida andorrana sin restricciones profesionales. Los HNWI (High Net Worth Individuals) que desean diversificar su residencia y optimizar su fiscalidad patrimonial son también candidatos naturales.

La residencia pasiva conviene asimismo a las personas con un estilo de vida muy internacional, que reparten su tiempo entre varios países y desean una base europea fiscalmente ventajosa. Los deportistas profesionales, artistas y creadores de contenido cuyos ingresos no están vinculados a una ubicación geográfica específica también pueden beneficiarse.

¿A quién se dirige la residencia activa?

La residencia activa es la elección natural para los empresarios que desean crear o desarrollar una actividad en Andorra. Los consultores, autónomos y profesionales del sector digital que trabajan en remoto para clientes internacionales encuentran un entorno ideal. Los directivos de empresa que desean relocalizar la sede de su sociedad en Andorra optan generalmente por este estatus.

Las familias que desean instalarse de forma duradera en Andorra, beneficiarse del sistema escolar y del sistema sanitario, también eligen la residencia activa, que ofrece una integración más completa. Los profesionales liberales (abogados, arquitectos, médicos, contables) que deseen ejercer en Andorra deben necesariamente obtener la residencia activa.

El proceso de obtención: calendario y etapas

Para la residencia pasiva, el proceso habitual se extiende de 3 a 6 meses. La primera etapa consiste en reunir todos los documentos requeridos (antecedentes penales apostillados, justificantes de ingresos y patrimonio, certificado de seguro de salud). Debe realizarse la inversión de 600 000 euros (generalmente en forma de adquisición inmobiliaria). El expediente se presenta ante el Servicio de Inmigración. El depósito de garantía ante la AFA se efectúa simultáneamente. Tras la tramitación del expediente (de 6 a 12 semanas), se expide el permiso de residencia por un período inicial de dos años, renovable.

Para la residencia activa, el proceso dura generalmente de 2 a 4 meses. La primera etapa es la creación de la sociedad andorrana (SL o SA) y la apertura de una cuenta bancaria profesional. Se elabora y presenta el plan de negocio. Se reúnen los documentos personales (antecedentes penales, titulaciones, certificado médico). El expediente se presenta ante el Servicio de Inmigración. La autorización de trabajo y el permiso de residencia se expiden conjuntamente, inicialmente por un año, y después renovable por períodos de dos años.

En ambos casos, Aurea Gestoria Group se hace cargo de la totalidad del proceso administrativo, desde la constitución del expediente hasta la obtención del permiso de residencia. Nuestro profundo conocimiento de los procedimientos y nuestra relación directa con las administraciones andorranas nos permiten agilizar y acelerar cada etapa.

Ventajas e inconvenientes comparados

La residencia pasiva presenta varias ventajas distintivas. La flexibilidad de presencia (90 días como mínimo) permite mantener un estilo de vida internacional. No se impone ninguna obligación de ejercer actividad profesional alguna en Andorra. El acceso a la fiscalidad andorrana es posible para patrimonios importantes.

Como contrapartida, los inconvenientes incluyen una inversión inicial elevada (600 000 euros como mínimo), la ausencia de afiliación automática a la CASS, y el riesgo de no obtener la residencia fiscal si la presencia efectiva es insuficiente.

La residencia activa ofrece una inversión inicial más accesible, una integración completa en el sistema social andorrano (CASS), y una residencia fiscal más fácil de establecer gracias a la obligación de 183 días. La actividad profesional genera ingresos locales y refuerza el arraigo en Andorra.

Sus inconvenientes son la presencia obligatoria de un mínimo de 183 días, la necesidad de crear y gestionar una empresa viable, y las obligaciones administrativas ligadas a la actividad (contabilidad, declaraciones fiscales, cargas sociales).

¿Se pueden combinar ambos estatus?

No es posible poseer simultáneamente los dos tipos de residencia. Sin embargo, sí es posible pasar de un estatus a otro. Un residente pasivo que desee desarrollar una actividad en Andorra puede solicitar la conversión de su permiso en residencia activa. A la inversa, un residente activo que cese su actividad puede, bajo ciertas condiciones, cambiar a una residencia pasiva.

La elección entre ambos estatus no es, por tanto, definitiva, pero sí estratégica. Condiciona su instalación inicial, su fiscalidad y su integración social. Merece una reflexión profunda previa.

Conclusión: ¿cómo elegir?

La elección entre residencia pasiva y activa depende de su perfil, sus objetivos y su estilo de vida. Si dispone de un patrimonio importante, vive de rentas del capital y desea conservar una gran movilidad internacional, la residencia pasiva está hecha para usted. Si es empresario, autónomo o profesional que desea ejercer en Andorra e instalarse allí de forma duradera con su familia, la residencia activa es la elección natural.

En todos los casos, un análisis personalizado de su situación es indispensable. Las implicaciones fiscales, patrimoniales y sociales de la elección de residencia son de primer orden y deben ser evaluadas por profesionales.

La información se facilita a título orientativo. Contacte con Aurea para un acompañamiento personalizado.

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